LAS ARTES PLÁSTICAS Y LA EXPRESIÓN EN EL MOVIMIENTO







(Fragmento del libro Creatividad Corporal - Mercedes Ridocci)

Hoy he llegado al taller con varios libros de arte. He señalado las fotos de esculturas y pinturas que representan a través del cuerpo humano diferentes actitudes, expresiones, climas.

Van pasando ante nuestros ojos:

- “Les bourgeois de Calais”, “La Porte de l’enfer”, “Adam”, “Ève”, “Les trois ombres”, “L’enfant prodigue”, “Le Penseur”,... del gran escultor RODIN.

- “El guitarrista ciego”, “El viejo judío”, “La familia de Saltimbanquis”,... del genial PICASSO.

- Las series “Los condenados de la tierra”, “La madre”, “La espera”, “Ríos de sangre”, “El grito”, “Mujeres llorando”,... del comprometido pintor peruano GUAYASAMÍN.

- “La creación de Adán”, “Pietá del Vaticano”,... del renacentista MIGUEL ANGEL.


Miramos atentamente las láminas. Nuestra observación se dirige fundamentalmente a la disposición en que se muestran los diferentes segmentos corporales y a las relaciones compositivas que se dan entre varios cuerpos; donde se centra el foco expresivo; la intensidad muscular, el peso o la liviandad; la rectitud o quiebros de los cuerpos, su rigidez o flexibilidad; las líneas de tensión,... La totalidad de estos elementos es la que confiere la expresividad al personaje o personajes de la obra de arte, a la obra de arte en sí.

Paso después a leerles un texto de GUAYASAMÍN:

“Cuando pinto una mano, una boca, unos dientes, unos ojos, éstos no son solamente una forma plástica.
Yo quiero expresar con esto más que la plástica misma.
Quiero expresar este ojo que está llorando, esos dientes que están mordiendo o estas manos angustiadas, vibrando”.


Nuestra sensibilidad está a flor de piel, impresionada. Es el momento de empezar a trabajar. Es el momento de comenzar a diseñar con nuestros cuerpos:

- una mano que presiona una frente;

- una mano que reposa sobre otra;

- dos manos que se enfrentan en la distancia;

- un cuerpo que se retuerce sobre si mismo;

- unos brazos fuertes que sujetan a una cabeza inerte;

- unos brazos que livianamente tienden hacia arriba;

- una frente que presiona hacia delante mientras los puños se dirigen hacia atrás;

- un cuerpo que se dirige hacia delante y que con fuerza es retenido por otro desde atrás;

- cuatro cuerpo enredados;

- varios cuerpos que en posición de paso miran hacia atrás mientras otro a lo lejos se hunde sobre si mismo;

- dos cuerpos que...



CUERPO ORGÁNICO



El movimiento orgánico es aquél que fluye dentro del cuerpo sin trabas ni inhibiciones, contiene en si mismo una armonía natural.
Todos los animales, incluido el hombre, disponen de una anatomía que les permite una movilidad armónica, (observemos a un gato, a un caballo, a una mariposa, a una serpiente, a un gusano,...), todos, absolutamente todos, tienen tal belleza en sus movimientos, que si nos detenemos a contemplarlos, pareciera que nos encontráramos ante una verdadera obra de arte: la danza del Movimiento natural, orgánico.
Y no solamente es bello, mejor dicho, es precisamente bello, porque en cada acción que realizan, sus músculos actúan en la medida justa y necesaria, sin poner ni más ni menos tensión de la debida, adaptándose continuamente a lo que precisa cada situación. Cada músculo de su cuerpo “sabe” muy bien cuándo le toca tensarse y cuando relajarse, cuándo es impulsor protagonista o receptor que encadena para culminar la acción.
Si los matices de la intensidad que desarrollan los diferentes grupos musculares en cualquier acción corporal se tradujeran en sonido, escucharíamos una bella sinfonía. En ésta, al igual que en el entramado que se desencadena en el movimiento, se sabe cuáles son los instrumentos que deben actuar y aquellos que deben silenciar. Cuáles los que deben suceder o acompañar al instrumento protagonista-s. Cuándo al unísono, deben actuar o silenciar. Cuándo superponerse. Cuáles deben ser sus intensidades, sus timbres,...
La organicidad es intrínseca a todo fenómeno natural. Así podemos observar como los vientos y las fuerzas gravitatorias, impulsan a las hojas de los árboles, a los campos de trigo, a los aguas de los ríos, creando con los diferentes sonidos que sus movimientos generan una musicalidad que nos impacta.
De la misma manera, dependiendo de la intensidad, de la duración, de la calidad y de la dirección que tomen los impulsos en el movimiento corporal, así también será la rítmica que de él se desprenda.
Como he apuntado anteriormente, por naturaleza, el movimiento en el ser humano también debería ser orgánico, pero debido a diversidad de factores tanto físicos como psíquicos, poco a poco éste se va perdiendo, el cuerpo se encuentra rígido o demasiado laxo, descompensado.
Disponer de un cuerpo orgánico es fundamental para todo aquél que lo desee utilizar como instrumento expresivo. Esta es la razón por la cual siempre dedico la primera parte de la clase a trabajar sobre ejercicios cuyo objetivo es el encuentro con la organicidad del movimiento y los infinitos recorridos con que este se desarrolla dentro del cuerpo y en relación al espacio.

El cuerpo orgánico debe ser un cuerpo sin bloqueos, liberado de cualquier tensión que le impida sentir el mas mínimo recorrido de movimiento; debe ser un cuerpo equilibrado, fuerte y flexible; debe ser un cuerpo sensible, capaz de ajustar su tono corporal ante diferentes situaciones; debe ser un cuerpo receptivo a cualquier estímulo interno o externo, capaz de impresionarse ante el mas mínimo movimiento, ante el mas absoluto silencio, capaz de sentir y crear los ritmos mas musicales.

Mercedes Ridocci